Sobre Palomas ( Revista Copropiedad)

 

La proliferación de estas aves, se ha vuelto un dolor de cabeza para muchas comunidades de edificio que han debido
destinar presupuestos importantes con el fin de mantenerlas a raya.

Las palomas están viviendo una suerte de relación amor-odio con el hombre representan el símbolo de la paz, sobre todo las blancas y por otro lado  hay comunidades que están en pie de guera contra ellas. Es que estas aves que habitan campos y ciudades de todo el mundo, se inclinan por las grandes edificaciones en los asentamientos urbanos, donde aprovechan bordes de ventanas, balcones y salientes para anidar y descansar provocando varios problemas
Más fieles que los hombres -son monógamas- las palomas alcanzan su mayor nivel de reproducción en otoño y
primavera, pudiendo llegar a vivir unos 4 años en ciudad y hasta 15, en estados silvestres. Sin embargo, aunque en la
urbe viven menos tiempo, les resulta fácil conseguir el alimento que el mismo hombre les aporta, a través de los
desechos comestibles y también mediante la inocente costumbre de alimentarlas lanzándoles miguitas.

Eso hace que ellas regresen, frecuentemente al lugar donde encuentran comida. 
Pero esta especie, puede causar un sinnúmero de inconvenientes tanto para la salud de los individuos como en las estructuras de los edificios. Transportan distintos tipos de parásitos como pulgas, acaros, aracnidos y chinches.

Además, a través de sus heces, pueden transmitir diversos males respiratorios como la tuberculosis aviar y la ornitosis, la cual se produce por una bacteria contenida en las deposiciones de las palomas y que provoca estados febriles, escalofríos, tos,
pérdida del apetito, dolores musculares y de articulaciones, síntomas bastante similares a los de un cuadro gripal. Eso
sin contar los problemas de rinitis y asmas que se detonan en aquellas personas que son alérgicas a sus plumas.
En las alturas de los edificios, lugar predilecto de la columba livia, suelen vivir verdaderas comunidades de palomas
cuyos efectos nocivos se dejan sentir sin piedad: acumulación de excrementos (que a la larga corroen los tejados),
obturación de canaletas, acopio de residuos que van utilizando para construir sus nidos, incluso, restos de cadáveres de
otras palomas.

Las consecuencias, la mayoría de las veces están a la vista: menoscavo de muros, daños en el entramado de los tejados, oclusión de canalizaciones, trayendo por consiguiente la aparición de goteras y humedad,  deterioro en instalaciones de aire acondicionado, etc. 
Ante la desesperación por este panorama, no es tan sencillo llegar y actuar para deshacerse de ellas.

De acuerdo al lugar físico donde habiten, se determinará el tratamiento para ahuyentarlas, ya sea mallas, púas,
espantapájaros, mecanismos eléctricos o gel repelente, pero es importante destacar que ninguno, por sí solo es
suficiente para controlar el problema. De hecho, las personas juegan un papel predominante para que el serviciocontratado resulte efectivo. 
Existen, al menos, 3 pasos previos a la decisión de implementar algún método de control:

1. Se debe realizar una inspección visual del lugar para determinar la especie a controlar; cantidad, ubicación, entorno y  condiciones higiénicas
2. Entregar las recomendaciones a seguir de acuerdo a la inspección, como por ejemplo, que los copropietarios no
alimenten a las palomas.
3. Determinar el método más apropiado y con cual complementarlo.

REPELENCIA
Este servicio lo puede efectuar una empresa de control de plagas y consiste en el uso de
químicos como un gel que se aplica en las cornisas el cual provoca una irritación en las patas de las palomas por lo que
no vuelven a posarse en el lugar. es importante señalar que la postura del gel requiere trabajos en altura de gran riesgo, el cual se debe efectuar con equipos hidráulicos y canastillos de seguridad.

Otra alternativa, para sacarlas de los entretechos es el Rejex-it TP-40, repelente que se aplica en forma de niebla y que
produce una modificación de costumbres debido a su sabor desagradable. No es tóxico para las personas.
Los valores de instalación de los sistemas a utilizar dependen de la evaluación en terreno que realice la empresa
correspondiente, la cual no solo determinará los costos en insumos, sino que también elementos como riesgo e instalación
a que las aves emigran del lugar cuando el entorno se vuelve hostil, logrando un distanciamiento aproximado de dos meses. Sin embargo, pueden regresar si encuentran un ambiente más favorable, con agua
y comida, y sin impedimentos para su arribo. Por eso es recomendable mantener un programa anual de control que
garantice una mínima presencia, dependiendo de las condiciones del lugar y la colaboración de la comunidad.

 

 

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